Un coche más seguro y ecológico

  • 6 de Octubre de 2009



DV. Fabricar un coche más seguro y ecológico. Es el objetivo de la investigación puesta en marcha hace dos años en Mondragon Unibertsitatea y que se espera culmine en otros dos años. Se trata de un proyecto de investigación financiado al 50% por el Ministerio de Innovación y Ciencia, en colaboración con el Gobierno Vasco, la Diputación de Gipuzkoa y la división de automoción del Grupo Mondragón. El presupuesto es de 13 millones de euros. «Llevamos casi diez años trabajando en temas de impacto y diseño de estructuras para impacto», explica Jon Aurrekoetxea, profesor de Mecánica y Producción Industrial en la Escuela Politécnica Superior de Mondragon Unibertsitatea. «Hace dos conseguimos articular un proyecto de más envergadura para dotar de mayor seguridad a los vehículos utilitarios y, además, disminuir el daño ecológico».


Hay un interés tanto industrial como social en aumentar la seguridad y reducir la contaminación que producen los automóviles, explica este profesor. «Tenemos que conseguir un coche más ligero porque consumirá menos y con ello se reducirán las emisiones al medio ambiente. Pero además buscamos un vehículo más seguro. En automoción hay una seguridad activa, que es la que evita los accidentes. La ofrece, por ejemplo, el ABS. Pero además está la seguridad pasiva, la que busca minimizar los daños una vez que el choque se ha producido. En esta línea se sitúa nuestra investigación».


En la investigación se trabaja con compuestos de fibra de carbono. «Son materiales con muchas aplicaciones en la industria aeroespacial y habituales en los coches de Fórmula 1. La característica principal de un coche de carreras es la ligereza. Si en vez de aceros, como hasta ahora, utilizamos fibra
de carbono, el paso del coche puede reducirse a la mitad».

Abaratar la seguridad
La seguridad será otra de sus ventajas. «En Fórmula 1 hay accidentes a menudo. Y los pilotos salen ilesos a pasar de que conducen a grandes velocidades. Y es que estos materiales tienen una gran capacidad de disipar energía, de liberarla en el caso de un choque».

¿Por qué no se han empezado a usar estos materiales en los utilitarios? «Está la cuestión del coste.

Algunos vehículos deportivos de alta gama ya llevan piezas de estos materiales. El reto es empezar a usarlos en los vehículos de gama media-baja».
La investigación de Mondragon Unibertsitatea se orienta a fabricar componentes de fibra de carbono más baratos y adaptar los procesos de fabricación a modelos propios de la industria del automóvil. Se trata de aumentar la productividad. «En los nuevos coches tal vez no se pueda sustituir cada pieza por una del nuevo material. Más bien optamos por una labor de ingeniería, en la que se rediseñen piezas y omponentes».


En el proyecto colabora la firma Citroën. «En este momento, más que un coche completo, pretendemos elaborar algún componente y probarlo en un coche real con un ensayo de impacto»

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