"Salimos al exterior para que dentro de 100 años esta empresa pueda seguir en Elgoibar"

  • 19 de Abril de 2012
Récord de facturación en el año de su centenario, 2011, con ventas de 42 millones de euros de los que el 85% fueron exportaciones, Alcorta Forging Group, una pyme de 160 trabajadores, recibió ayer el premio a la internacionalización. Su siguiente reto es dar el salto a Asia

Así que son ustedes una de esas pymes que está haciendo lo que dicen que hay que hacer para sobrevivir: internacionalizarse. ¿Cómo se hace con poco tamaño?

Somos 160 trabajadores aquí en Elgoibar y tenemos algunas personas en delegaciones comerciales en Alemania, en Chequia... Y en Sudáfrica, una plantita logístico-productiva, son siete personas. Y ahora estamos en Estados Unidos, empezando una pequeña filial, con alguna persona. Lo primero que tienes que tener son unos clientes que te estén invitando a ello, y a partir de ahí, tener muy claro que la internacionalización no es una deslocalización; como ves, el núcleo central está y seguirá estando en Gipuzkoa durante muchos años y para eso trabajamos. Y nuestra internacionalización, digamos que es para poder reforzar esa presencia en Gipuzkoa de la matriz. El proceso fundamental lo seguimos teniendo en Gipuzkoa. Internacionalizamos esa parte más de atención a nuestros clientes, que como son globales y están por todo el mundo, tiran de ti; Las primeras experiencias, como la de Sudáfrica, que es la más exótica, es la que nos costó más.

¿Cómo fue?

Pues con bastante esfuerzo. Lo montamos en 2007, antes del Mundial de fútbol (2010) y de que fuera un país más conocido. Fue un proceso costoso, basado mucho en gente de Elgoibar que viajaba mucho, pero con gente de allí a la que se dio confianza, integrándoles mucho en nuestra cultura; y nos ha ido saliendo bien. Hemos ido haciendo un modelo de negocio, en cuanto a sistemas de información y de relaciones y ha funcionado. Nuestros clientes nos lo están agradeciendo, porque se sienten tratados de una forma mucho más cercana y personal y eso, como te digo, tiene como consecuencia reforzar mucho el proyecto de Alcorta en Elgoibar, que es el objetivo final.

Habla de Sudáfrica, Estados Unidos, Alemania, Chequia... Sin embargo, el 'boom' para la automoción se espera en Asia...

Efectivamente, hay un potencial enorme en Asia, que probablemente será el siguiente paso a abordar en los siguientes cuatro o cinco años. Pero nosotros hemos ido avanzando en los nichos que nosotros estamos, en los que nuestros clientes nos han sugerido que tenemos que estar.

¿Y son clientes de allí?

No. Son clientes europeos, y los centros de diseño y desarrollo están en Europa. Y te dicen, oye, este producto que hemos desarrollado juntos en Alemania, lo tienes que entregar en
Sudáfrica. ¿Por qué en Sudáfrica, en este caso? Pues porque Sudáfrica es un grandísimo fabricante de tubos de escape y conversores catalíticos. Los conversores catalíticos tienen metales preciosos, como el platino y el paladio, que son los activadores de que ese gas se filtre bien. Y como la mayoría de esos metales preciosos están allí, pues nuestros clientes de tubos de escape fabrican allí y luego, para que te hagas una idea, esos tubos de escape vuelven a Europa. O sea, nosotros estamos exportando piezas que luego vuelven a Europa.

Sus clientes, entonces, han ejercido un efecto tractor en su caso...

Ahí se centra en dos partes. Que tus clientes tengan esa visión, y en automoción es prácticamente el sí o sí, y luego está la visión tuya de acompañarles en ese proceso o no.

¿Morir o seguir para adelante?

Exactamente. Y ahí decidimos: pues tenemos que dar el paso.

El tema de la deslocalización...

Es un miedo que está ahí...

Defiende que es necesario estar en el exterior para hacerse fuerte en casa. Sin embargo, parece que habrá que dedicarse a otra cosa.

Por supuesto. Mira, nosotros lo que tenemos claro es el objetivo y este es que dentro de 100 años haya una empresa del mismo tamaño, a ser posible que siga dando riqueza y valor a muchas familias en Elgoibar. Ese es nuestro objetivo a largo plazo. Para eso nos hace falta esa internacionalización porque nuestros clientes nos lo están pidiendo. Entonces, ¿qué vamos a ir haciendo? Evidentemente, las tareas de muchísimo menor valor, las más físicas, se van a ir marchando de este entorno, por nuestro nivel salarial, etcétera. Nosotros mantendremos los procesos fundamentales a través de la automatización, proceso en el que estamos avanzando muchísimo, y lo que tenemos que hacer es ir poco a poco tratar de incrementar el nivel de formación de todos nuestros trabajadores, para que en lugar de estar moviendo piezas con la mano, pues puedan acceder a estar manejando líneas automatizadas y con un componente tecnológico muy superior.

Y en esto no es solo cosa de ustedes. Me imagino que es la tendencia, por lo menos de las empresas que quieran durar 100 años. Las que tengan un proyecto de dos años a lo mejor se dedican a reducir mano de obra y tratar de exprimir lo más posible.

Están instalados en la automoción, que no parece un mal negocio, pero vienen de hacer otras cosas...

Efectivamente, a lo largo de nuestros 100 años, hemos ido diversificando el producto. Empezamos haciendo armas, luego hemos hecho herramientas de mano y finalmente acabamos en la automoción. Problablemente, vayamos abriendo poco a poco otras puertas, pues yo qué sé, sobre todo que tengan relación con energía, aeronáutica, etcétera. Espero que podamos ir abriendo otras puertas, porque no sabemos qué pasará en el futuro. A medio plazo está claro que la automoción va a ser muy importante, pero viendo nuestra propia historia, tenemos que tener las puertas abiertas por si tuviéramos que ir evolucionando hacia otros sectores.

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