No hay que tener complejos

  • 8 de Junio de 2008





Begoña Aranzabal, directora general de FPK S. A., aportó nuevas fórmulas en un sector tradicionalmente dirigido por hombres, el de la automoción
Begoña Aranzabal ha roto moldes innovando en un sector tradicionalmente liderado por hombres: el de la automoción. Directora General de FPK S.A., que aporta al sector del automóvil soluciones para componentes estructurales en plástico reforzado, esta ingeniera técnica y su equipo han realizado cambios radicales en este área. Concretamente, generan categorías nuevas para el automóvil, ya que ofrecen piezas estructurales de plástico reforzado dentro de un mercado en el que, hoy en día, todavía se hacen de chapa o metal. Esta fórmula permite que los vehículos se aligeren, y, por tanto, consuman menos.Aunque esta directiva lleva nueve años y medio al frente de FKP S.A., que es una joint venture entre Mondragón Corporación Cooperativa y Aksys, su currículum recoge casi veinte años en los que ostentó cargos de gerencia en áreas relacionadas con este mercado. Aún y todo, como emprendedora admite que no se ha encontrado con muchas otras mujeres en el sector, y que quizá uno de los problemas que abordan las mujeres en su emprendizaje sea precisamente ese, el «encontrarse solas». En este sentido, aún recuerda su primer viaje a Suiza, a una feria de componentes electrónicos, donde «no había ninguna otra mujer». Pero volviendo a la actualidad lamenta que aunque «han pasado años desde entonces», todavía en muchos sitios también estás «sola o casi sola», lo que es extraño, argumenta, porque muchas mujeres tienen «expedientes académicos impresionantes».

Su consejo para las mujeres que aún no se atreven a dar su gran salto profesional es claro: «que no tengan miedo, ni complejos». A su juicio, a la hora de emprender, han de confluir además dos aspectos básicos: el tener un proyecto, y el encontrar un equipo de personas que lo haga suyo. Pero incide en que es fundamental «la actitud», que pasa por «no asustarse y por atreverse a hacerlo realidad». «El que no apuesta no hace nada», adelanta. De hecho, cuenta que una de las cosas que hacen en FPK es apostar. «Quizá luego te encuentres con que la apuesta no ha sido certera, pero hay que arriesgar y no hay que tener miedo al fallo, de las dificultades se sale», asegura.

Por supuesto, no todo es coser y cantar, y Begoña Aranzabal ya avisa de que para que un proyecto salga adelante «hay que ser trabajador y respetar los compromisos. Pero, ¿una buena idea y un proyecto? Eso va a misa», declara. «Te pones a trabajar para desarrollar tu idea, y si no te sale esa, seguro que te va a salir otra. Después, con la perspectiva del tiempo, llega un momento en que te planteas: '¿y cómo hemos llegado aquí?' Y te das cuenta de que, al final, el camino se hace al andar».

Innovar o desaparecer

Esta ingeniera y física recalca el factor equipo como algo esencial a la hora de emprender. De hecho, FPK, que cuenta con cien trabajadores, se organiza en grupos. Cada uno de ellos tiene además de su minicompañía, y también su proyecto, su proceso, sus proveedores, sus clientes y su equipo de mejoras, que comprende el desarrollo personal.
El emprendizaje continuo es también una de sus claves. «Somos una empresa emprendedora y aprendedora», define Aranzabal. No en vano, la innovación permanente que aplican sobre todo al producto, «pero también a los procesos, a los materiales, y a la gestión en busca de mejoras», fue la tónica de trabajo que es salvó de la crisis que en 2001 casi cierra las puertas de esta firma asentada en Vizcaya.

En aquel momento vieron que siendo una planta productiva con una única tecnología, «no había futuro» y que tenían que «romper con la forma de trabajar hasta el momento». Así, elaboraron una estrategia de cambio de orientación. Aranzabal recuerda que llegaron a la conclusión de que el futuro estaba en la innovación. «O nos involucrábamos totalmente en ella, no sólo innovando en diseño de producto, sino también en proceso, o estábamos mal», reflexiona. Y así lo hicieron. La apuesta fue arriesgada, pero acertaron y los fantasmas de la crisis se evaporaron. De un cliente pasaron a tener varios, de diversos países, y de ofrecer unproducto pasaron a tener otros tantos, estructurales e innovadores. El cambio supuso también que, de la utilización de una tecnología, pasaron a aplicar tres diferentes.

Actualmente hacen «reuniones estratégicas» en las que marcan «un camino con unos retos». Cuando los alcanzan vuelven a reunirse, «y así vamos cambiando continuamente», puntualiza Aranzabal. «Esto nos ha permitido llegar a donde estamos», afirma, aunque añade que «no hemos llegado a ningún sitio, porque esto no tiene fin, es un camino».

No existen superwomans
Casada y con dos hijos, Aranzabal cree que emprender y establecerte por tu cuenta no tiene por qué suponer «ningún trauma familiar». «Yo creo que la cuestión es saber organizarse bien. A mí me ha tocado viajar muchísimo cuando mis hijos eran pequeños», explica. ¿La clave para poder llegar a todo? «buscar cobertura». «Si tienes que hacer cosas necesitas buscar ayudas, no existen las superwomans», confiesa.

Esta directiva cree que «si diseñas un proceso consistente en la fábrica para que ésta vaya bien, en la vida personal habría que hacer lo mismo. Siempre van a surgir cosas contrarias, claro, pero entonces actúas», determina. Sin embargo, avisa de que «el 90% de las veces tienes que tener el tema resuelto, si no es un sin vivir». Además, afirma que «si te vuelcas en la familia, «ésta no se resiente». Si tú tienes una relación sólida con tu familia, a ellos no les afecta negativamente tu trabajo, al revés, yo creo que les interesa mucho luego lo que haces.. Si estás trabajando estás trabajando a tope, y si estás con la familia, estás a tope donde estés, fines de semana, vacaciones... Hay que ser protagonista de la vida de alguna manera, no dejarse arrastrar, sino que tú marques un poco las pautas dentro de lo que puedas y de las limitaciones que tienes. Una clave es saber cuáles son tus limitaciones y gestionarlas, seleccionar el punto débil, y agarrarlo».

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