El futuro de la automoción está en Brasil, Rusia, India y China

  • 15 de Febrero de 2010

Alberto Moreno Director de Gestamp Asia

La multinacional, con sede en Bilbao, abrirá en marzo una nueva planta en India en la que ha invertido 80 millones de euros
Después de un lustro en México, Alberto Moreno, director de Gestamp Asia, se enfrenta ahora al indescifrable galimatías que dibujan los productores de vehículos chinos. Una constelación de nombres que siempre amenazan con cambiar las reglas de juego de la industria de la automoción, «pero que tardarán mucho en dar el salto a Occidente». La razón: «No dan abasto para satisfacer el consumo interno». 13,65 millones de vehículos en 2009 han convertido al gigante asiático en el principal mercado del automóvil, por delante de Estados Unidos.
Pero la revolución de las cuatro ruedas no sólo se circunscribe a China. Los países emergentes tiran de un sector que sigue inmerso en una grave crisis. «Es evidente que el futuro de la automoción está en el BRIC (acrónimo de Brasil, Rusia, India y China)», afirma Moreno. Su empresa, una de las multinacionales españolas más importantes del sector, con sede en Bilbao y 70 implantaciones productivas, apuesta por crecer en estos mercados y por mantener lo que ya tiene en los tradicionales. «No queremos cerrar ninguna empresa, ni hacer EREs», asegura el directivo que, el próximo 3 de marzo, inaugurará una nueva fábrica en India.
-Con esta nueva planta se convierten en una de las empresas españolas con mayor inversión en India.
-Sin duda. Es una planta impresionante que se suma a las otras siete ya operativas. Está construida como un anexo a las instalaciones de Volkswagen y proveerá el 100% de la estampación exterior y la mayoría de los elementos interiores de mayor tamaño. Es nuestra consolidación en un mercado que pronto alcanzará ventas de cuatro millones de vehículos anuales. El objetivo es facturar 186 millones de euros este ejercicio y llegar a los 280 en 2012.
-Contrasta su fuerza en India con una presencia modesta en China, donde sólo tienen una fábrica.
-A China llegamos después de haber ganado un proyecto con Volkswagen. Hemos invertido ya unos 50 millones de euros en la planta de Kunshan y esperamos seguir expandiéndonos. Este año alcanzaremos unos ingresos de 40 millones y quizá abramos en un par de años dos plantas más. A través de la compra de la alemana Edscha, cuyo principal mercado es China, hemos ampliado nuestra influencia, pero la presencia de Gestamp en este país sigue una cuidadosa estrategia a largo plazo, que sólo considera proyectos rentables. No hacemos locuras, ni estamos a cualquier precio. Queremos que se nos conozca para trabajar con productores chinos cuando necesiten aumentar su calidad.

Hacia la concentración
-¿Implica eso que actualmente sus productos no son fiables?
-No, sólo quiere decir que, ahora, los vehículos que producen las marcas chinas son de uso exclusivo para el país. No pasarían ninguno de los estándares occidentales de seguridad y emisiones. Son productos básicos en cuya fabricación todavía hay alto componente manual. No necesitan de la alta tecnología que ofrece Gestamp, y para nuestra empresa es imposible competir en precio con los proveedores chinos. Además, hay tal fragmentación en el mercado que es necesario esperar a que se consoliden unas pocas marcas chinas. El Gobierno también apuesta por que se dé esa concentración.
-¿Saldrán entonces al exterior? ¿Atacarán el mercado occidental?
-No hay duda de que se están forjando grandes nombres en China, y de que llegará un momento en el que acometan su expansión. Lo que todavía no está muy claro es cómo. Posiblemente sigan el proceso de los coreanos y se valgan de las redes de distribución de las empresas occidentales que han adquirido. Pero lo que no hay que pensar es que se van a dejar de construir vehículos en Occidente. Si las marcas chinas quieren salir al mundo tendrán que abrir fábricas fuera de su país porque no es viable exportarlos a tal distancia.
-Pero no parece que sea rentable tampoco producirlos en los países más desarrollados.
-Ahí habrá problemas. Es posible que se acentúe la marcha hacia Europa del Este y, en el caso de Estados Unidos, hacia México. Pero las plantas españolas son rentables y funcionan bien. En cualquier caso, es necesario un cambio en el modelo global que rige la relación cliente-proveedor, porque se ha llegado a una situación insostenible. La presión para reducir el precio es excesiva, algo que se acentúa en China.
-¿Por esa presión tantas empresas pierden dinero en China?
-Sin duda es una de las razones. Se han llegado a reducir tanto los márgenes que posiblemente mueran muchos proveedores. Claro que eso tampoco les interesa a los constructores, porque necesitan las piezas para sacar automóviles. Me gustaría que se siguiera el modelo de Toyota, en el que ambos van de la mano.

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